Tras el primer gol argentino, la Vinotinto se descalabró y no logró conseguir tranquilidad. Un juego para olvidar
BUENOS AIRES.- Existen muchas formas de perder y Venezuela lo hizo de la que menos gusta: goleada y sin mostrar ideas. El juego del sábado fue extraño, no hubo una falla puntual, un jugador que haya agrietado el sistema vinotinto por mal juego. La selección, simplemente, nunca se engranó y su rival supo aprovechar las oportunidades que generó.
Entrenadores, fanáticos, periodistas, todos concordaron en un punto. El primer gol, relativamente tempranero, fue el golpe letal para la visita. Ni el segundo ni el cuarto; el primero. “Por momentos pudimos controlar varias cosas, pero eso de nada sirve si no puedes sostenerlas, si no, pasa lo que pasó”, dijo César Farías. “Se te abre una brecha y ellos se sueltan y luego se te hace difícil la situación”.
Es cierto. La Vinotinto, con jugadores y esquema nuevo, mantuvo a raya a las bestias albicelestes, se mostró ordenada, evidenciando una evolución. Pero bastó un sprint de Messi y una definición de crack para romper el muro, algo típico de las eras pre Páez y Pastoriza. “Queríamos mantener el orden, pero cuando nos hacen el 1-0 nos desordenamos, se nos hizo difícil”, contó Tomás Rincón.
Deudas pendientes
Durante la pasada semana se habló sobre la confianza, el atrevimiento que se mostraría en el Monumental, pero tras 90 minutos poco fue lo que quedó en la memoria de los hinchas venezolanos. “No es que nos colgamos en el arco, intentamos jugar dentro de nuestras posibilidades, pero con un resultado así es poco lo que se puede defender”, soltó Farías.
Pudo haberse hecho más. Las ocasiones de los nuestros se limitaron a disparos lejanos, con más orgullo que con cabeza. “Es necesario tener paciencia y tolerancia en este momento, ya veremos las fallas y trabajaremos en base a ellas”, cerró un serio Farías.
Adiós al calor
Cerca de la 1 de la mañana del domingo (hora argentina) el charter de la Vinotinto partió directamente hacia Puerto Ordaz, escenario del duelo de mañana ante Colombia. El vuelo tenía prevista una escala en Santa Cruz, Bolivia. El grupo se acomodó en el Hotel Intercontinental guayanés y descansó gran parte del día. Para los jugadores será importante dejar el calor y la humedad de Buenos Aires. “Tenía demasiado calor, ya al final estaba casi ahogado”, dijo Tomás Rincón sobre el fastidioso clima argentino de esta época. La ausencia de brisa y lo pesado del aire hicieron mella también en el físico de los jugadores criollos.
Dan la cara
Venezuela tenía pautado entrenar anoche sin restricciones y hoy a doble turno sin atender a los medios. Farías deberá decidir los sustitutos de Cichero y Rojas, ambos suspendidos por amarillas.
Cachamay responde
Las entradas para el choque ante los cafeteros se han vendido bien. Se espera que el imponente estadio guayanés esté prácticamente copado mañana. El partido empezará a las 8:00 pm.
Entrenadores, fanáticos, periodistas, todos concordaron en un punto. El primer gol, relativamente tempranero, fue el golpe letal para la visita. Ni el segundo ni el cuarto; el primero. “Por momentos pudimos controlar varias cosas, pero eso de nada sirve si no puedes sostenerlas, si no, pasa lo que pasó”, dijo César Farías. “Se te abre una brecha y ellos se sueltan y luego se te hace difícil la situación”.
Es cierto. La Vinotinto, con jugadores y esquema nuevo, mantuvo a raya a las bestias albicelestes, se mostró ordenada, evidenciando una evolución. Pero bastó un sprint de Messi y una definición de crack para romper el muro, algo típico de las eras pre Páez y Pastoriza. “Queríamos mantener el orden, pero cuando nos hacen el 1-0 nos desordenamos, se nos hizo difícil”, contó Tomás Rincón.
Deudas pendientes
Durante la pasada semana se habló sobre la confianza, el atrevimiento que se mostraría en el Monumental, pero tras 90 minutos poco fue lo que quedó en la memoria de los hinchas venezolanos. “No es que nos colgamos en el arco, intentamos jugar dentro de nuestras posibilidades, pero con un resultado así es poco lo que se puede defender”, soltó Farías.
Pudo haberse hecho más. Las ocasiones de los nuestros se limitaron a disparos lejanos, con más orgullo que con cabeza. “Es necesario tener paciencia y tolerancia en este momento, ya veremos las fallas y trabajaremos en base a ellas”, cerró un serio Farías.
Adiós al calor
Cerca de la 1 de la mañana del domingo (hora argentina) el charter de la Vinotinto partió directamente hacia Puerto Ordaz, escenario del duelo de mañana ante Colombia. El vuelo tenía prevista una escala en Santa Cruz, Bolivia. El grupo se acomodó en el Hotel Intercontinental guayanés y descansó gran parte del día. Para los jugadores será importante dejar el calor y la humedad de Buenos Aires. “Tenía demasiado calor, ya al final estaba casi ahogado”, dijo Tomás Rincón sobre el fastidioso clima argentino de esta época. La ausencia de brisa y lo pesado del aire hicieron mella también en el físico de los jugadores criollos.
Dan la cara
Venezuela tenía pautado entrenar anoche sin restricciones y hoy a doble turno sin atender a los medios. Farías deberá decidir los sustitutos de Cichero y Rojas, ambos suspendidos por amarillas.
Cachamay responde
Las entradas para el choque ante los cafeteros se han vendido bien. Se espera que el imponente estadio guayanés esté prácticamente copado mañana. El partido empezará a las 8:00 pm.
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