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Ordóñez ha dicho presente en ambos Clásico
El ganador del partido entre venezolanos y puertorriqueños conseguirá un pase directo a las semifinales del Clásico Mundial de Béisbol el próximo fin de semana en Los Ángeles.
En el primer Clásico, hace tres años, ambas escuadras fueron eliminadas en la segunda ronda. Jugar en el Final Four sería la primera meta en el plan mayor de conseguir la corona universal.
El gran Félix-El Rey-Hernández enfrentará al derecho Ian Snell a partir de las 8:00 pm ET (por ESPN) en ese choque de titanes latinoamericanos.
Para tener mayores oportunidades de quitar el invicto a Puerto Rico (4-0), Venezuela (4-1) está obligada a seguir jugando con la misma intensidad de los últimos días y, muy importante, necesitará el apoyo de su numerosa colonia de compatriotas que vive en Miami.
Y ese apoyo no puede estar seccionado. Debe ser para todo el equipo, incluyendo al jardinero Magglio Ordóñez, blanco de abucheos y hostigamiento por parte de sus compatriotas en los primeros cinco juegos de la "vinotinto".
Los abucheos comenzaron en Toronto en la primera ronda, pero alcanzaron un punto máximo en el primer partido de la segunda ronda en Miami, el sábado, cuando Venezuela derrotó 3-1 a Holanda.
¿La razón? Ordóñez apoya la gestión del presidente venezolano Hugo Chávez y fue uno de los voceros de la campaña por el "Sí" que impulsó el mandatario para conseguir que el pueblo aprobara una reforma constitucional que le permita aspirar de forma indefinida a la presidencia.
En el sur de Florida se encuentra la mayor colonia de venezolanos en el extranjero y la mayoría de sus miembros adversa a Chávez y su proyecto de "Socialismo del siglo XXI".
De paso, también adversa a todos los que de alguna manera u otra encuentran potable la política chavista, incluyendo a uno de los mejores peloteros de Grandes Ligas que acertadamente responde al llamado de su patria para un evento tan importante como el Clásico Mundial.
Resulta que en el famoso referendo donde Ordóñez grabó un comercial apoyando el "Sí" estaban habilitados 16,5 millones de venezolanos para votar, de los que más de seis millones lo hicieron a favor de Chávez y más de cinco millones en contra.
O sea, Chávez ganó por la decisión de la mayoría de los venezolanos no por un voto de Ordóñez.
Como dominicano no tengo "vela en el entierro" de la política venezolana. No estoy en capacidad de opinar si Chávez es bueno o malo para Venezuela, aunque la última información que tengo es que su tiempo al frente del gobierno lo ganó con votos del pueblo y no por imposición divina.
Como periodista de béisbol que ha cubierto a Magglio Ordóñez con los Medias Blancas de Chicago y Tigres de Detroit en las Grandes Ligas y con equipos venezolanos en la Serie del Caribe y el Clásico Mundial, me siento en el deber y la obligación de expresar mis pensamientos.
Magglio Ordóñez es uno de los mejores peloteros venezolanos de todos los tiempos, uno de los mejores latinos de la última década en las ligas mayores y un hombre ejemplar dentro y fuera del terreno. Un gran venezolano, un gran latinoamericano.
Los aficionados que pagan una boleta tienen el derecho de gritar lo que quieran, incluyendo contra sus propios jugadores y su país. Pero deben entender que Ordóñez también tiene el derecho de determinar sus preferencias políticas, religiosas, sexuales y beisbolísticas.
Y deberían tomar en cuenta que en béisbol, Ordóñez siempre ha elegido participar con Venezuela. Solamente por eso deberían de parar el acoso contra el jardinero izquierdo del equipo de Luis Sojo.
"El respeto al derecho ajeno es la paz", dijo Benito Juárez, el ex presidente y héroe nacional mexicano.
Esa es una frase que deberían aprenderse los aficionados venezolanos que estarán en el Dolphin Stadium el lunes.
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