Farías aprovecha el tiempo para que los 3.600 metros del Hernando Siles ni se sientan
CARACAS.- La apuesta de César Farías por una táctica que permita finalmente vencer a la altura de La Paz y luego doblegar a Uruguay en Puerto Ordaz parece blindada por donde se vea. La división de la selección en dos grupos deja muy claro que los seis puntos en disputa son la meta.
El grupo que se enfrentará a Bolivia cuenta con tiempo suficiente para adaptarse a las exigencias de un partido a 3.600 metros de altura, aprovechando a los hombres de los que hay disposición inmediata.
Para ello, Farías cuenta con un margen de casi siete semanas antes del choque, tiempo en el que los 23 integrantes del módulo de Mucuchíes podrán prepararse para vencer todas las complicaciones que van adjuntas al Hernando Siles: una gama amplia que va desde los fuertes dolores de cabeza, pasando por vómitos y la disminución de la capacidad respiratoria.
Además, este primer grupo cuenta con la juventud de la sub-20, factor nada despreciable y cuyo desempeño será contrastado con las capacidades que demuestren los más experimentados.
Jugadores adaptados al juego en la altura como Luis Manuel Seijas se podrán sumar a la avanzada vinotinto.
Para el partido contra Uruguay entrarán en escena los caballos, todos los repatriados con los que no hay tiempo para trabajar a fondo y que tendrán la responsabilidad de la victoria como único resultado. Así, Farías abre la arriesgada jugada en dos frentes.
Polémica del veto a La Paz resurgió tras caída argentina
La Comisión Médica de la FIFA, en voz del costarricense Carlos Palavacini, se pronunció otra vez en contra de la realización de partidos a más de 2.750 metros de altura y decidió que todo equipo que vaya a jugar a ese nivel debe tener un proceso de aclimatación que debe durar, como mínimo, de tres a siete días, reseñó EFE.
Esta decisión, tomada a un mes de la derrota de Argentina a manos de Bolivia (6-1), reaviva la polémica sobre la realización de partidos en estadios como el Hernando Siles, de La Paz, que, tras ser vetado por la FIFA en dos ocasiones, 1995 y 2007, fue reconsiderado por presiones políticas.
Con esta medida quedan afectados no sólo los estadios bolivianos si no los que están en Quito, Ecuador, y puede ser el primer paso para un nuevo veto a los juegos en la altura.
“Pienso que todos los que van a jugar a La Paz van en desventaja”, aseguró Palavacini, quien no cree que se pueda llegar a un consenso científico al respecto.
El grupo que se enfrentará a Bolivia cuenta con tiempo suficiente para adaptarse a las exigencias de un partido a 3.600 metros de altura, aprovechando a los hombres de los que hay disposición inmediata.
Para ello, Farías cuenta con un margen de casi siete semanas antes del choque, tiempo en el que los 23 integrantes del módulo de Mucuchíes podrán prepararse para vencer todas las complicaciones que van adjuntas al Hernando Siles: una gama amplia que va desde los fuertes dolores de cabeza, pasando por vómitos y la disminución de la capacidad respiratoria.
Además, este primer grupo cuenta con la juventud de la sub-20, factor nada despreciable y cuyo desempeño será contrastado con las capacidades que demuestren los más experimentados.
Jugadores adaptados al juego en la altura como Luis Manuel Seijas se podrán sumar a la avanzada vinotinto.
Para el partido contra Uruguay entrarán en escena los caballos, todos los repatriados con los que no hay tiempo para trabajar a fondo y que tendrán la responsabilidad de la victoria como único resultado. Así, Farías abre la arriesgada jugada en dos frentes.
Polémica del veto a La Paz resurgió tras caída argentina
La Comisión Médica de la FIFA, en voz del costarricense Carlos Palavacini, se pronunció otra vez en contra de la realización de partidos a más de 2.750 metros de altura y decidió que todo equipo que vaya a jugar a ese nivel debe tener un proceso de aclimatación que debe durar, como mínimo, de tres a siete días, reseñó EFE.
Esta decisión, tomada a un mes de la derrota de Argentina a manos de Bolivia (6-1), reaviva la polémica sobre la realización de partidos en estadios como el Hernando Siles, de La Paz, que, tras ser vetado por la FIFA en dos ocasiones, 1995 y 2007, fue reconsiderado por presiones políticas.
Con esta medida quedan afectados no sólo los estadios bolivianos si no los que están en Quito, Ecuador, y puede ser el primer paso para un nuevo veto a los juegos en la altura.
“Pienso que todos los que van a jugar a La Paz van en desventaja”, aseguró Palavacini, quien no cree que se pueda llegar a un consenso científico al respecto.
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