Tras empatar el tope de hits para un criollo en MLB, Vizquel persigue la marca para las mayores de petardos como SS
CARACAS.- Omar Vizquel hace un par de noches despachó el inatrapable 2.677 de su dilatada carrera en Grandes Ligas y empató a Luis Aparicio como el sumo pontífice de los hiteadores criollos en el circo máximo. Seguramente, en pocos días lo superará; pero el fin último que persigue el caraqueño está un poco más allá, y es el récord de imparables conectados como campocorto en las mayores, también en poder de Aparicio con 2.674. En la escala de valores de Vizquel esa cifra, para la cual le faltan ocho cohetes, es la de mayor significación, pese a sentirse henchido de orgullo por la frontera alcanzada el miércoles contra los Astros de Houston.
“Me quedo con el registro del shortstop con más hits porque es algo más difícil de lograr”, subraya, vía telefónica, un exultante Vizquel, quien ayer recibió innumerables felicitaciones y varias llamadas de los medios venezolanos. “Se requiere tener una carrera larga y ser consistente para dar tantos hits en una misma posición (lleva 2.666 como SS, tres como camarero, dos como antesalista y seis en calidad de emergente). Igual me enorgullece haber alcanzado a Aparicio, un héroe de los venezolanos, alguien que nunca ha estado en problemas”.
El infielder de los once Guantes de Oro necesita llegar al puente antes de cruzarlo. Su objetivo inmediato es dar el indetenible que lo juramentaría como el supremo entre los chocadores nacionales que han pasado por el big show. “Evidentemente, entre empatar y pasar, me quedo con el hit para pasar, porque al darlo te conviertes en el indiscutible”, explica el torpedero de los Rangers de Texas. “Es difícil pronosticar cuándo llegará, pues ahora no juego todos los días. Y uno no sabe cuándo va a caer en un slump”.
Más tiempo en la jaula
Las malas rachas han sido un mal del que Vizquel se ha inmunizado este año. El dorsal 13 ha sonado cohetes en trece de los veinte encuentros en los que ha consumido turnos. No se ha ido en blanco en partidos sucesivos y promedia para .323, el average más alto entre los toleteros de la escuadra texana. Esta constancia es particularmente meritoria tratándose de un hombre de 42 años de edad que se ve obligado a enfrentar el paro forzoso. A alguien acostumbrado a salir al campo cuatro o cinco días por semana se le dificulta ajustarse. Vizquel se las ha arreglado para sincronizar su biorritmo con la condición de suplente.
“Como no juego mucho, paso más tiempo en la jaula de bateo. En mi situación uno debe evitar agarrar malos hábitos”, destaca Vizquel, a quien siempre le ha incomodado que le pregunten por su opción al Salón de la Fama por ser aún un pelotero en ejercicio. De todas formas, considera que el solo hecho de estar al lado de Aparicio es glorioso. “Los números están ahí”, dice convencido.
Suena lógico que, siendo Aparicio un miembro de Cooperstown, y acumulando Vizquel estadísticas que en varios rubros superan a las del marabino, el capitalino reciba el llamado de la eternidad. Él opta por el escepticismo. “No necesariamente es así”, ataja. “Algunas veces los periodistas ven la cantidad de años que requiere un pelotero para alcanzar un récord, y yo necesité más temporadas que Aparicio para dar esos hits”. Sí, pero Vizquel llegó a 2.677 hits en 9.807 turnos, 423 menos que los requeridos por Aparicio para atesorar la misma cantidad. “Ah, eso no lo sabía, jejé. Si es así, mucho mejor”, es su despedida antes de seguir viaje hacia una inmortalidad que ya parece inexorable.
Evalúa seguir activo
Hace un año, Omar Vizquel pedía un año más. Pero su elevado rendimiento este año le han hecho pensar en la posibilidad de alargar un poco más su carrera. Eso no lo ha decidido todavía y lo más probable es que llegue a una respuesta definitiva al final de la temporada. “Yo me siento muy bien física y mentalmente”, dijo Vizquel a Deportes Unión Radio. “Anímicamente sí me siento un poco desconcertado por no saber cuándo voy a jugar. Tengo que evaluar cuando termine la campaña si voy a querer jugar un año más”, remató.
“Me quedo con el registro del shortstop con más hits porque es algo más difícil de lograr”, subraya, vía telefónica, un exultante Vizquel, quien ayer recibió innumerables felicitaciones y varias llamadas de los medios venezolanos. “Se requiere tener una carrera larga y ser consistente para dar tantos hits en una misma posición (lleva 2.666 como SS, tres como camarero, dos como antesalista y seis en calidad de emergente). Igual me enorgullece haber alcanzado a Aparicio, un héroe de los venezolanos, alguien que nunca ha estado en problemas”.
El infielder de los once Guantes de Oro necesita llegar al puente antes de cruzarlo. Su objetivo inmediato es dar el indetenible que lo juramentaría como el supremo entre los chocadores nacionales que han pasado por el big show. “Evidentemente, entre empatar y pasar, me quedo con el hit para pasar, porque al darlo te conviertes en el indiscutible”, explica el torpedero de los Rangers de Texas. “Es difícil pronosticar cuándo llegará, pues ahora no juego todos los días. Y uno no sabe cuándo va a caer en un slump”.
Más tiempo en la jaula
Las malas rachas han sido un mal del que Vizquel se ha inmunizado este año. El dorsal 13 ha sonado cohetes en trece de los veinte encuentros en los que ha consumido turnos. No se ha ido en blanco en partidos sucesivos y promedia para .323, el average más alto entre los toleteros de la escuadra texana. Esta constancia es particularmente meritoria tratándose de un hombre de 42 años de edad que se ve obligado a enfrentar el paro forzoso. A alguien acostumbrado a salir al campo cuatro o cinco días por semana se le dificulta ajustarse. Vizquel se las ha arreglado para sincronizar su biorritmo con la condición de suplente.
“Como no juego mucho, paso más tiempo en la jaula de bateo. En mi situación uno debe evitar agarrar malos hábitos”, destaca Vizquel, a quien siempre le ha incomodado que le pregunten por su opción al Salón de la Fama por ser aún un pelotero en ejercicio. De todas formas, considera que el solo hecho de estar al lado de Aparicio es glorioso. “Los números están ahí”, dice convencido.
Suena lógico que, siendo Aparicio un miembro de Cooperstown, y acumulando Vizquel estadísticas que en varios rubros superan a las del marabino, el capitalino reciba el llamado de la eternidad. Él opta por el escepticismo. “No necesariamente es así”, ataja. “Algunas veces los periodistas ven la cantidad de años que requiere un pelotero para alcanzar un récord, y yo necesité más temporadas que Aparicio para dar esos hits”. Sí, pero Vizquel llegó a 2.677 hits en 9.807 turnos, 423 menos que los requeridos por Aparicio para atesorar la misma cantidad. “Ah, eso no lo sabía, jejé. Si es así, mucho mejor”, es su despedida antes de seguir viaje hacia una inmortalidad que ya parece inexorable.
Evalúa seguir activo
Hace un año, Omar Vizquel pedía un año más. Pero su elevado rendimiento este año le han hecho pensar en la posibilidad de alargar un poco más su carrera. Eso no lo ha decidido todavía y lo más probable es que llegue a una respuesta definitiva al final de la temporada. “Yo me siento muy bien física y mentalmente”, dijo Vizquel a Deportes Unión Radio. “Anímicamente sí me siento un poco desconcertado por no saber cuándo voy a jugar. Tengo que evaluar cuando termine la campaña si voy a querer jugar un año más”, remató.
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