El diestro asegura que trabajará básicamente con sinker, que es su mejor picheo, y que le está funcionando
LAKE BUENA VISTA.- En una situación normal, se habría podido decir que Armando Galarraga representaba la apuesta del mánager Luis Sojo para el segundo juego del Clásico Mundial de Beisbol. Pero no es la apuesta de Sojo, sino la aplicación del plan de trabajo que los elencos de Grandes Ligas les asignaron a sus miembros en el campo de entrenamiento. Motivaciones aparte, al diestro le toca el segundo match que, muy probablemente, lo lleve a medirse con Estados Unidos, el peor enemigo de Venezuela en la fase inicial. “Irá en conjunto con el bullpen, indistintamente de quién sea el adversario. Vamos con ese programa, pues Carlos Silva, Félix Hernández y Galarraga están bajo la tutela de MLB. No se puede hacer nada”, informó el piloto.
Galarraga no va a esperar a conocer cuál es el rival para empezar a planificar su apertura. Usará sinker, sinker y más sinker. “Ese es mi pitcheo principal, es el envío que el día contra Estados Unidos me va a ayudar”, explicó ayer el monticulista de los Leones del Caracas. “En el bullpen que voy a tirar mañana (hoy) lo voy a trabajar bastante. Así como uno se está poniendo a tono, los bateadores también se están poniendo a tono, y ese es un lanzamiento difícil de batear. Seguramente lo voy a usar en 90% ese día”.
Aunque la primavera está muy joven, Galarraga persigue su techo de rendimiento. “Estoy bien, voy fortaleciendo mi hombro, mi codo, ya mi forma está bien, mis pitcheos están bien”, asegura. “Cuando llegue a Toronto me sentaré a ver el lineup de ellos, a ver los videos de los jugadores para tratar de hacerlo bien y darle cinco innings, por lo menos, al equipo. Si se puede más, mejor. Pero por lo menos cinco innings que sean buenos”.
Galarraga no había llegado al 100% de su capacidad cuando abrió el primer partido preparatorio de la selección, que fue contra sus Tigres. Espera que esa salida lo ayude a alcanzar su tope al momento de enfrentar a los norteamericanos, sean ellos estadounidenses o canadienses. “Es que en este tiempo nosotros nos ejercitamos”, subrayó el sucrense. “Así tu entrenes muchísimo no es lo mismo cuando vas a un juego y pones el extra. Yo me siento bien, no hay ningún dolor, para eso, y por lo del mundial, me preparé desde antes del spring training, y pienso que puedo hacer setenta pitcheos (el tope permitido para un iniciador en la ronda de entrada). Como uno siempre ha dicho: tienes que estar ahí en el momento para saber cómo te sientes, y la última vez que lo hice me sentí bien. Pude haber lanzado otro inning, pero lo dejamos así. A esta altura no se puede exagerar”.
La idea de desafiar al imperio yanqui, con todo su poder ofensivo, es manejada por Galarraga como si se tratara de enfrentar a Cardenales de Lara, o Caribes de Anzoátegui. No ve a los gringos como marcianos que vienen a acabar con la Tierra con su tecnología galáctica, sino como toleteros de este mundo con los que ya ha lidiado en el pasado. Solo le falta el reporte de los chocadores de la Liga Nacional, porque a los de su circuito, la Americana, los sabe manejar, los conoce. “Mientras más éxito tengas, más te van a conocer, más videos va a haber de ti, más atención te van a poner. Y eso es algo bueno”, dice. “Yo por lo menos conozco a varios. Ahora, a Chipper Jones, y los otros de la Nacional, sí tendría que verlos un poquito más porque no los he enfrentado. Pero a Jeter, a Mauer, los enfrenté bastante. Yo tengo confianza en mí, nunca la perdí”.
En Detroit, Galarraga tiene fama de eso: de tipo seguro, aplomado. “Siempre está calmado, jamás lo ves nervioso”, comentaba un periodista que cubre a los bengalíes. Menos mal que Galarraga, que mide más de 1,90 de estatura, no come tamaño. Los poderosos huelen el miedo y acometen. En Galarraga olerán determinación y fe.
Responsabilidad con la patria
Para Armando Galarraga, lanzar para Venezuela no tiene parangón con ninguna otra experiencia profesional. “Estás vistiendo la camiseta, la Vinotinto, la tricolor, como la quieras llamar ¿me entiendes?”, se explica el oriental. “Y ese es un sentimiento que te hace poner el extra para tratar de ganar y darle ese triunfo a Venezuela. Ojalá que lleguemos bastante lejos”.
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