La selección nacional vuelve a mostrar profundidad en la receptoría, con el titular Ramón Hernández, la sabiduría defensiva de Henry Blanco y la agresividad con el bate de Max Ramírez
OSCEOLA.- Tal ha sido el robustecimiento de la industria venezolana de catchers que aún cuando los dos receptores criollos de mejor desempeño dentro de las Grandes Ligas el año pasado se abstuvieron de viajar al Clásico Mundial la selección nacional va al torneo con tres caretas con galones de bigleaguer. Sin Víctor Martínez ni Dioner Navarro, ambos convocados a juegos de estrellas, la Vinotinto se mantiene fornida detrás del home.
Ramón Hernández, Henry Blanco y Maximiliano Ramírez le dan cuerpo a un escuadrón de mascoteadores que intentarán llevar a los lanzadores criollos por la senda del bien. La titularidad será de Hernández, aunque el mánager Luis Sojo podrá, si así lo desea, llamar a Blanco para trabajar en los innings finales o aprovechar el bate de Ramírez como emergente, sin temor a dejarle el peto y las chingalas si fuere preciso. A eso lo llaman profundidad. Naturalmente que de haber contado con Martínez y Navarro la situación de Venezuela sería aún más envidiable en la posición dos, pero el plantel quedó muy bien parado, a pesar de las defecciones.
“El juego nos irá llevando a las situaciones”, explica Sojo sobre el modo como aprovechará la calidad de sus catchers. “Tal vez le dé un juego a cada uno, como en 2006 (con Martínez, Hernández y Blanco), aunque Ramón sea el titular hasta los momentos. Es el mismo caso de los centerfielders: voy con la mentalidad de que si un pelotero me responde en un partido, al otro día le voy a dar la oportunidad para que vuelva a jugar, pero gracias a Dios tengo el material. Cuento con un grupo de peloteros muy versátiles que en cualquier momento van a salir a dar la cara”.
Hernández, ahora catcher de los Rojos de Cincinnati, es el único de los tres receptores de la escuadra tricolor que es regular en la gran carpa. Como los ausentes Martínez y Navarro, fue convocado a un clásico de julio, solo que su carrera es más dilatada: diez zafras compila el cumanés arriba, nueve de ellas en son de abridor. En 2006 era como la síntesis entre la exhuberancia ofensiva de Martínez y el oficio defensivo de Blanco. Ahora es el punto de equilibrio entre el potencial artillero de Max Ramírez y la habilidad fildeadora, y conductora, de Blanco. Y, según la escolástica, la virtud está en el medio. “Sí, yo trato de hacer lo mejor que pueda”, destaca el sucrense. “Maximiliano va a tener un gran futuro en las ligas mayores, tiene mucho talento. A Henry todo el mundo lo conoce, lleva muchos años jugando. Y yo, bueno, trato de ayudar a este país, que es lo más importante. Ahorita no hay nombres, no importa quién va a entrar, quién va a empezar, quien va a venir de emergente. Estamos contentos y a la disposición del mánager, porque todos queremos lo mejor para nuestro país”.
Para Hernández, esa complementariedad hace que el trío de catchers criollos esté habilitado para cumplir con cualquier misión que se les encomiende. “Todos tenemos talento, cualquiera de nosotros que pongan a ‘quechar’ no hará que se eche en falta al otro porque los tres tenemos mucho talento y mucha sabiduría”, apostilla. “Sabemos la responsabilidad de estar ahí detrás del plato. Y para mí la parte defensiva va a ser lo más fuerte. Si la defensiva de nosotros está bien, con pocas carreras puedes ganar”.
Pero Hernández también produce con el barquillo. En ligas menores dejó average vitalicio de .290, es consecuente chocador en la LVBP, ha sido campeón bate en series del Caribe y en MLB se ha apuntado dos zafras con más de veinte cuadrangulares. En el Clásico de 2006 su aporte con la madera fue discreta (.273, un jonrón, una empujada), así que en esta ocasión quiere que su óbolo a la causa sea superior. Fue uno de los pocos grandeligas que asistieron a las prácticas voluntarias convocadas por el comité organizador de la selección en febrero y se siente en forma para este nuevo reto. “Estoy muy bien, todos estamos concentrados, ya que en 2006 supimos que el poder ofensivo que este país tiene no se pudo mostrar en el torneo y estamos preparándonos de la mejor manera para que no nos vuelva a pasar lo mismo”.
Consecuente
Henry Blanco fue una voz crítica de la manera como se manejó al grupo venezolano en el mundial de hace tres años y hasta fustigó en aquella ocasión al mánager Sojo, pero a pesar de eso, y de que sabe que con la Vinotinto no va a jugar a diario, aceptó ayudar al representativo nacional, acaso conviniéndole más quedarse en los entrenamientos de los Padres de San Diego. “Para mí es un honor estar de nuevo con Venezuela en el Clásico”, da sus razones Blanco. “No se me ha presentado la oportunidad de hablar con Sojo, pero yo estoy aquí para ayudar y cuando él considere necesario que yo juegue ahí voy a estar. Hay que analizarlo desde el punto de vista de que somos Venezuela y esta camiseta pesa bastante. No estamos aquí por el hecho de que, como necesito jugar, voy a jugar todos los días. La idea es compartir y hacer las cosas bien para darle el triunfo a Venezuela”.
Su defensa, mando y manejo de los monticulistas, que según algunos técnicos de las mayores hacen palidecer las virtudes de muchos titulares en Grandes Ligas, significan un apreciable valor agregado para Sojo, un suplemento vigorizante, detrás de Ramón Hernández, en una posición clave como la receptoría. “Ramón tiene muchos más partidos jugados que nosotros en las Grandes Ligas”, le reconoce el mérito a su colega. “Maximiliano es un muchacho con bastante talento que viene subiendo. Estamos aquí para ayudar a los pitchers jóvenes y solucionar cada situación que se vaya presentando”.
El max jojoto
De los tres catchers que lleva Venezuela al Clásico Mundial, Max Ramírez es el menos curtido. Dice que está aprendiendo de lo lindo con el equipo venezolano. “Compartir con todas estas estrellas es muy agradable”, apunta el barquisimetano, Novato del Año de la zafra 2008-2009 del beisbol profesional venezolano. “Independientemente de que uno sea novato, estas figuras tratan a todo el mundo por igual, te hacen sentir como parte de un equipo. Me han ayudado en varias cositas. Ramón y Henry tienen mucha más experiencia que yo así que busco escucharlos para hacer mi trabajo. Me han dado consejos útiles: que trabaje duro, que tengo mucho talento, pero debo seguir trabajando con disciplina para lograr mis metas”. Ramírez fue víctima de repetidos robos de base el miércoles en el juego de exhibición ante los Astros de Houston, pero nadie mejor que él para venir de emergente a dar un solo batazo que voltee un marcador. “Espero que aquí me den la oportunidad”, pide.
Guía de pitchers
Una de las principales tareas de los caretas criollos será orientar a los lanzadores, varios de los cuales tienen poca experiencia enfrentando estrellas de las Grandes Ligas. Ramón Hernández sabe que la división de serpentineros de Venezuela quedó algo mermada con ausencias como las de Johan Santana, Carlos Zambrano y varios relevistas, pero sigue optimista. “El pitcheo no es igual al del Clásico pasado porque la otra vez había más posibilidades, especialmente en los abridores”, admite. “Además, otros relevistas no pudieron venir por X circunstancia, pero los muchachos que están creo que tienen muchas ganas, están muy emocionados. Eso es lo que un equipo debe temer del otro: las ganas, el hambre. Yo los veo muy bien preparados, varios han lanzado en las mayores”. Blanco también pide confianza para los tiradores: “No se puede menospreciar a nadie y sin los jóvenes no somos nadie”. Los lanzadores, por su parte, sienten alivio por contar con estos tres caballeros. “Cualquiera que sea el que vaya a abrir los juegos va a hacer un buen trabajo. Es importante tener un buen catcher con uno”, comentaba Carlos Silva recientemente
Ramón Hernández, Henry Blanco y Maximiliano Ramírez le dan cuerpo a un escuadrón de mascoteadores que intentarán llevar a los lanzadores criollos por la senda del bien. La titularidad será de Hernández, aunque el mánager Luis Sojo podrá, si así lo desea, llamar a Blanco para trabajar en los innings finales o aprovechar el bate de Ramírez como emergente, sin temor a dejarle el peto y las chingalas si fuere preciso. A eso lo llaman profundidad. Naturalmente que de haber contado con Martínez y Navarro la situación de Venezuela sería aún más envidiable en la posición dos, pero el plantel quedó muy bien parado, a pesar de las defecciones.
“El juego nos irá llevando a las situaciones”, explica Sojo sobre el modo como aprovechará la calidad de sus catchers. “Tal vez le dé un juego a cada uno, como en 2006 (con Martínez, Hernández y Blanco), aunque Ramón sea el titular hasta los momentos. Es el mismo caso de los centerfielders: voy con la mentalidad de que si un pelotero me responde en un partido, al otro día le voy a dar la oportunidad para que vuelva a jugar, pero gracias a Dios tengo el material. Cuento con un grupo de peloteros muy versátiles que en cualquier momento van a salir a dar la cara”.
Hernández, ahora catcher de los Rojos de Cincinnati, es el único de los tres receptores de la escuadra tricolor que es regular en la gran carpa. Como los ausentes Martínez y Navarro, fue convocado a un clásico de julio, solo que su carrera es más dilatada: diez zafras compila el cumanés arriba, nueve de ellas en son de abridor. En 2006 era como la síntesis entre la exhuberancia ofensiva de Martínez y el oficio defensivo de Blanco. Ahora es el punto de equilibrio entre el potencial artillero de Max Ramírez y la habilidad fildeadora, y conductora, de Blanco. Y, según la escolástica, la virtud está en el medio. “Sí, yo trato de hacer lo mejor que pueda”, destaca el sucrense. “Maximiliano va a tener un gran futuro en las ligas mayores, tiene mucho talento. A Henry todo el mundo lo conoce, lleva muchos años jugando. Y yo, bueno, trato de ayudar a este país, que es lo más importante. Ahorita no hay nombres, no importa quién va a entrar, quién va a empezar, quien va a venir de emergente. Estamos contentos y a la disposición del mánager, porque todos queremos lo mejor para nuestro país”.
Para Hernández, esa complementariedad hace que el trío de catchers criollos esté habilitado para cumplir con cualquier misión que se les encomiende. “Todos tenemos talento, cualquiera de nosotros que pongan a ‘quechar’ no hará que se eche en falta al otro porque los tres tenemos mucho talento y mucha sabiduría”, apostilla. “Sabemos la responsabilidad de estar ahí detrás del plato. Y para mí la parte defensiva va a ser lo más fuerte. Si la defensiva de nosotros está bien, con pocas carreras puedes ganar”.
Pero Hernández también produce con el barquillo. En ligas menores dejó average vitalicio de .290, es consecuente chocador en la LVBP, ha sido campeón bate en series del Caribe y en MLB se ha apuntado dos zafras con más de veinte cuadrangulares. En el Clásico de 2006 su aporte con la madera fue discreta (.273, un jonrón, una empujada), así que en esta ocasión quiere que su óbolo a la causa sea superior. Fue uno de los pocos grandeligas que asistieron a las prácticas voluntarias convocadas por el comité organizador de la selección en febrero y se siente en forma para este nuevo reto. “Estoy muy bien, todos estamos concentrados, ya que en 2006 supimos que el poder ofensivo que este país tiene no se pudo mostrar en el torneo y estamos preparándonos de la mejor manera para que no nos vuelva a pasar lo mismo”.
Consecuente
Henry Blanco fue una voz crítica de la manera como se manejó al grupo venezolano en el mundial de hace tres años y hasta fustigó en aquella ocasión al mánager Sojo, pero a pesar de eso, y de que sabe que con la Vinotinto no va a jugar a diario, aceptó ayudar al representativo nacional, acaso conviniéndole más quedarse en los entrenamientos de los Padres de San Diego. “Para mí es un honor estar de nuevo con Venezuela en el Clásico”, da sus razones Blanco. “No se me ha presentado la oportunidad de hablar con Sojo, pero yo estoy aquí para ayudar y cuando él considere necesario que yo juegue ahí voy a estar. Hay que analizarlo desde el punto de vista de que somos Venezuela y esta camiseta pesa bastante. No estamos aquí por el hecho de que, como necesito jugar, voy a jugar todos los días. La idea es compartir y hacer las cosas bien para darle el triunfo a Venezuela”.
Su defensa, mando y manejo de los monticulistas, que según algunos técnicos de las mayores hacen palidecer las virtudes de muchos titulares en Grandes Ligas, significan un apreciable valor agregado para Sojo, un suplemento vigorizante, detrás de Ramón Hernández, en una posición clave como la receptoría. “Ramón tiene muchos más partidos jugados que nosotros en las Grandes Ligas”, le reconoce el mérito a su colega. “Maximiliano es un muchacho con bastante talento que viene subiendo. Estamos aquí para ayudar a los pitchers jóvenes y solucionar cada situación que se vaya presentando”.
El max jojoto
De los tres catchers que lleva Venezuela al Clásico Mundial, Max Ramírez es el menos curtido. Dice que está aprendiendo de lo lindo con el equipo venezolano. “Compartir con todas estas estrellas es muy agradable”, apunta el barquisimetano, Novato del Año de la zafra 2008-2009 del beisbol profesional venezolano. “Independientemente de que uno sea novato, estas figuras tratan a todo el mundo por igual, te hacen sentir como parte de un equipo. Me han ayudado en varias cositas. Ramón y Henry tienen mucha más experiencia que yo así que busco escucharlos para hacer mi trabajo. Me han dado consejos útiles: que trabaje duro, que tengo mucho talento, pero debo seguir trabajando con disciplina para lograr mis metas”. Ramírez fue víctima de repetidos robos de base el miércoles en el juego de exhibición ante los Astros de Houston, pero nadie mejor que él para venir de emergente a dar un solo batazo que voltee un marcador. “Espero que aquí me den la oportunidad”, pide.
Guía de pitchers
Una de las principales tareas de los caretas criollos será orientar a los lanzadores, varios de los cuales tienen poca experiencia enfrentando estrellas de las Grandes Ligas. Ramón Hernández sabe que la división de serpentineros de Venezuela quedó algo mermada con ausencias como las de Johan Santana, Carlos Zambrano y varios relevistas, pero sigue optimista. “El pitcheo no es igual al del Clásico pasado porque la otra vez había más posibilidades, especialmente en los abridores”, admite. “Además, otros relevistas no pudieron venir por X circunstancia, pero los muchachos que están creo que tienen muchas ganas, están muy emocionados. Eso es lo que un equipo debe temer del otro: las ganas, el hambre. Yo los veo muy bien preparados, varios han lanzado en las mayores”. Blanco también pide confianza para los tiradores: “No se puede menospreciar a nadie y sin los jóvenes no somos nadie”. Los lanzadores, por su parte, sienten alivio por contar con estos tres caballeros. “Cualquiera que sea el que vaya a abrir los juegos va a hacer un buen trabajo. Es importante tener un buen catcher con uno”, comentaba Carlos Silva recientemente
0 comentarios:
Publicar un comentario