CARACAS.- Los periodistas en Seattle le han elevado la barra de las expectativas a José Celestino López unos cuantos centímetros luego de ser designado como el segundo base del todos estrellas del recién culminado Clásico Mundial de Beisbol.
Geoff Baker, escritor del periódico Seattle Times aseguró ayer en su columna diaria que el camarero demostró que puede superar sus números del año pasado (tope en impulsadas y en jonrones con 17 y 89, respectivamente).
“El venezolano probó que puede batear por encima de .500 de slugging, lo que lo colocaría en la élite de los infielders de las Grandes Ligas”, aseguró haciendo referencia que el criollo venía de subir esa estadística al punto más alto de toda su carrera con .443, en parte gracias a los 41 dobles que conectó ese año.
No obstante, el camarero, ya de regreso con los Marineros de Seattle, asegura que a pesar de esas expectativas no pretende cambiar nada en su swing, pues él nunca ha sido un bateador de poder.
“Cuando llegué al Clásico Mundial había tomado sólo seis turnos oficiales en la pretemporada y estaba un poco incómodo en el plato. Pero cuando empezamos me relajé y mejoré mi concentración y tuve turnos buenos al bate”, comentó.
Sigue sorprendido
Al principio de su primera práctica con los Marineros luego de su partida al Clásico Mundial, López comentó que la mayor lección que obtuvo en ese evento es la calidad de una novena cuando está integrada por personas interesadas en conformar un verdadero equipo. “Me sorprendió el hecho de que los grandes bates de la alineación estuvieran dispuestos a sacrificar un posible hit por un out productivo. Eso es un equipo. En Venezuela teníamos muchos jugadores de más de 100 remolcadas y aún así lo hacíamos”, dijo.
Geoff Baker, escritor del periódico Seattle Times aseguró ayer en su columna diaria que el camarero demostró que puede superar sus números del año pasado (tope en impulsadas y en jonrones con 17 y 89, respectivamente).
“El venezolano probó que puede batear por encima de .500 de slugging, lo que lo colocaría en la élite de los infielders de las Grandes Ligas”, aseguró haciendo referencia que el criollo venía de subir esa estadística al punto más alto de toda su carrera con .443, en parte gracias a los 41 dobles que conectó ese año.
No obstante, el camarero, ya de regreso con los Marineros de Seattle, asegura que a pesar de esas expectativas no pretende cambiar nada en su swing, pues él nunca ha sido un bateador de poder.
“Cuando llegué al Clásico Mundial había tomado sólo seis turnos oficiales en la pretemporada y estaba un poco incómodo en el plato. Pero cuando empezamos me relajé y mejoré mi concentración y tuve turnos buenos al bate”, comentó.
Sigue sorprendido
Al principio de su primera práctica con los Marineros luego de su partida al Clásico Mundial, López comentó que la mayor lección que obtuvo en ese evento es la calidad de una novena cuando está integrada por personas interesadas en conformar un verdadero equipo. “Me sorprendió el hecho de que los grandes bates de la alineación estuvieran dispuestos a sacrificar un posible hit por un out productivo. Eso es un equipo. En Venezuela teníamos muchos jugadores de más de 100 remolcadas y aún así lo hacíamos”, dijo.
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