CARACAS.- Lo peor de cualquier fiesta que involucre a venezolanos generalmente es el terrible “ratón” que hace del día siguiente una jornada epíteto de penitencia y castigo.
Pero en el caso de la fiesta que significó el Clásico Mundial de Beisbol, algunos peloteros criollos no establecidos en las Grandes Ligas arriesgaron sus posibles cupos en la gran carpa para representar con dignidad los colores patrios sólo para enfrentar a su regreso a los campos primaverales una resaca que prácticamente anula su permanencia en el equipo grande este año.
El primero de ellos en sufrir estos terribles efectos secundarios ha sido el abridor de los Rojos de Cincinnati Ramón Ramírez.
Luego de su modesta participación en el Clásico Mundial de Beisbol (5.06 en 5.1 actos) el derecho no duró ni dos días en los campos primaverales de los colorados y fue descendido Louisville-Triple A sin recibir ningún chance para competir por el quinto puesto de la rotación (él era uno de los tres principales candidatos) o por un cupo en el bullpen.
El de Caguas sólo lanzó una entrada (en blanco cabe destacar) con los Rojos en esta primavera y ahora se yergue como un ejemplo de la intolerancia de algunos equipos con las ausencias de sus jugadores por motivos del Clásico.
Por otro lado, Grégor Blanco, si bien tuvo suerte con sus rivales en los jardínes de los Bravos de Atlanta (Jordan Schafer no ha bateado bien y Josh Andersson está lesionado), no parece haber ganado terreno por su destacada actuación en el Clásico .
Todo lo contrario, el coach de bullpen de la tribu, Eduardo Pérez, aseguró en su momento que la presencia del jardinero con el equipo sería perjudicial.
“Lo más probable es que pierda el puesto mientras esté aquí”, aseguró.
También el catcher Max Ramírez perdió la oportunidad de adueñarse de la receptoría de los Rangers de Texas, y si bien se mantiene con el equipo, los dos nombres que suenan para el trabajo son Jarrod Saltlamacchia y el prospecto Taylor Teagarden.
Punto concedido
Al observar casos como los de Ramírez la razón se pone del lado de jugadores como Pablo Sandoval y Asdrúbal Cabrera cuando decidieron quedarse en sus respectivos equipos para asegurar un puesto en el equipo grande. Ambos han convencido a las gerencias de sus divisas de que pertenecen al gran circo y tienen hoy su puesto asegurado. Incluso casos como el de Jesús Guzmán (hoy en las menores únicamente para ser probado a la defensiva en primera base) adquieren una mayor relevancia pues el prospecto no hubiese sido ni siquiera considerado para el trabajo en la inicial de haberse puesto el uniforme vinotinto y haberse ausentado de los campos de entrenamiento.
Pero en el caso de la fiesta que significó el Clásico Mundial de Beisbol, algunos peloteros criollos no establecidos en las Grandes Ligas arriesgaron sus posibles cupos en la gran carpa para representar con dignidad los colores patrios sólo para enfrentar a su regreso a los campos primaverales una resaca que prácticamente anula su permanencia en el equipo grande este año.
El primero de ellos en sufrir estos terribles efectos secundarios ha sido el abridor de los Rojos de Cincinnati Ramón Ramírez.
Luego de su modesta participación en el Clásico Mundial de Beisbol (5.06 en 5.1 actos) el derecho no duró ni dos días en los campos primaverales de los colorados y fue descendido Louisville-Triple A sin recibir ningún chance para competir por el quinto puesto de la rotación (él era uno de los tres principales candidatos) o por un cupo en el bullpen.
El de Caguas sólo lanzó una entrada (en blanco cabe destacar) con los Rojos en esta primavera y ahora se yergue como un ejemplo de la intolerancia de algunos equipos con las ausencias de sus jugadores por motivos del Clásico.
Por otro lado, Grégor Blanco, si bien tuvo suerte con sus rivales en los jardínes de los Bravos de Atlanta (Jordan Schafer no ha bateado bien y Josh Andersson está lesionado), no parece haber ganado terreno por su destacada actuación en el Clásico .
Todo lo contrario, el coach de bullpen de la tribu, Eduardo Pérez, aseguró en su momento que la presencia del jardinero con el equipo sería perjudicial.
“Lo más probable es que pierda el puesto mientras esté aquí”, aseguró.
También el catcher Max Ramírez perdió la oportunidad de adueñarse de la receptoría de los Rangers de Texas, y si bien se mantiene con el equipo, los dos nombres que suenan para el trabajo son Jarrod Saltlamacchia y el prospecto Taylor Teagarden.
Punto concedido
Al observar casos como los de Ramírez la razón se pone del lado de jugadores como Pablo Sandoval y Asdrúbal Cabrera cuando decidieron quedarse en sus respectivos equipos para asegurar un puesto en el equipo grande. Ambos han convencido a las gerencias de sus divisas de que pertenecen al gran circo y tienen hoy su puesto asegurado. Incluso casos como el de Jesús Guzmán (hoy en las menores únicamente para ser probado a la defensiva en primera base) adquieren una mayor relevancia pues el prospecto no hubiese sido ni siquiera considerado para el trabajo en la inicial de haberse puesto el uniforme vinotinto y haberse ausentado de los campos de entrenamiento.
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