TORONTO.- Johan Santana es la insignia del beisbol venezolano. No lo dejaron ir al Clásico Mundial. Albert Pujols es el estandarte de la pelota dominicana. Le negaron el permiso para asistir al torneo. Mariano Rivera es abanderado del deporte panameño. No está en el certamen, como muchos otros jugadores estelares que por su calidad debían estar con sus países y que en cambio se quedaron en los entrenamientos primaverales.
Ausencias como estas, producto de decisiones personales o restricciones impuestas por las divisas de Grandes Ligas, deslegitiman al Clásico y le hunden plomo en las alas, pero al menos desde la perspectiva de los atletas el CMB seguirá su marcha. Ellos le ven porvenir. “Claro que tiene futuro”, asegura el veterano slugger Carlos Delgado, quien representa a Puerto Rico. “El que no tiene mucho futuro soy yo en el Clásico”.
“¿Pero de qué restricciones hablas?”, dice un poco extrañado Carlos Beltrán, quien también se puso la franela boricua en la segunda edición del Clásico. “Es natural que aquellos peloteros que vienen de lesiones sean protegidos por sus organizaciones, pero si estás sano nadie puede impedir que representes a tu país. En este torneo hay muchas figuras que la gente quiere ver, así que pienso que es una iniciativa que se va a mantener. Es una buena manera de presentar el beisbol al mundo entero”.
Seguirá vivo
José Reyes, una de las principales estrellas de la selección dominicana, es otro convencido de que las ausencias no minarán la popularidad del Clásico.
“Hay que entender que es un poquito peligroso mandar al Clásico a un pelotero que viene de ser operado, pero al menos yo voy a participar”, subraya. “La primera vez fue bueno y creo que ahora será mucho mejor, es un torneo que va a seguir siendo exitoso”.
Melvin Mora, uno de los más entusiastas miembros de la delegación venezolana, considera que MLB debería flexibilizar algunas limitaciones, aunque coincide en que ellas no matarán al Clásico. “Yo le recomendaría a MLB que dieron un permiso especial a los peloteros que tienen ligas de invierno para que se preparen antes de venir”, sugiere. “Creo que deberíamos proponerlo, de modo que un Miguel Cabrera pueda jugar en Venezuela para llegar listo al Clásico”.
Casi todos los peloteros aseguran que el patriotismo es el gran combustible del Clásico. Llevar la camisa de su país entusiasma a muchas estrellas y las lleva a seguir participando, a seguir animando esta iniciativa.
“Cuando tú te pones la camiseta de una organización de las Grandes Ligas le debes un gran respeto, pero cuando vas a representar a tu país es otro nivel”, aporta el venezolano Francisco Rodríguez, plusmarquista en salvados para una campaña de las mayores, con 62. “Realmente son dos cosas diferentes. Cuando llevas la camiseta de Venezuela das 200% más. Cuando estés en la línea, rodeado de puros venezolanos y escuchas el himno de tu país sonar en un partido de pelota creo que es algo distinto. Tuve esa experiencia en el Clásico pasado, también representé a Venezuela en el beisbol amateur y es un sentimiento aparte”.
Sus compatriotas Melvin Mora, Magglio Ordóñez, Bob Abreu y Carlos Silva, entre otros, coinciden en que llevar a Venezuela en el pecho es uno de los mayores orgullos que hayan sentido como atletas profesionales”.
Para Mora el solo hecho de que Don Fehr, jefe del sindicato de peloteros de Grandes Ligas, esté metido en la organización del Clásico es garantía de que el campeonato triunfará. “Claro que se va a seguir haciendo, porque ahí está Don Fehr, que debe estar entre las tres personas más inteligentes”, afirma. “Cuando él inventa algo no hay nada que se le retrase. Por eso todos los peloteros confiamos en lo que él organiza. Es una gran experiencia para peloteros de todos los países representar a su país. Es una buena iniciativa”
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