Jean Carlos Granados, Orber Moreno, Iván Blanco y Carlos Vásquez son nombres sorpresivos en la Vinotinto. Lo que les falta de grandeligas les sobra en alma
LAKE BUENA VISTA.- Orber Moreno se había resignado a pasar por el beisbol sin conocer la sensación de representar a Venezuela en una selección.Su cerebro de adulto y pelotero profesional con un decenio de experiencia regurgita cada cierto tiempo la decepcionante memoria de un campeonato internacional preinfantil en Japón que hinchó su ilusión pueril, pero al que solamente llevaron niños de segundo año dentro de la categoría. A Orber, que era de primer año, lo dejaron aquí. Al pasar el tiempo se convenció de que aquella había sido la última oportunidad de uniformarse con el tricolor. “Ya firmé, será que no voy a tener el chance de vestir los colores del país”, pensaba.
¿El Clásico Mundial? Lo veía lejos. Ese es un torneo pensado para los grandeligas, para las estrellas, para los equivalentes a los chicos de segundo año de su frustrado certamen preinfantil; y Moreno ni siquiera tiene contrato en Estados Unidos, de hecho no jugó durante el verano de 2008. Había hecho los arreglos para ir a México con los Diablos Rojos cuando el bote que partió en aquella competencia de infantes, y que creía sin regreso, volvió por él en forma de trasatlántico. Ante la fuga masiva de los relevistas criollos con licencia de bigleaguers, la novena tricolor necesitaba brazos, y uno de los convocados fue el suyo. “Por supuesto que no me lo esperaba”, dice el diestro mirandino. “Este era mi sueño y fíjate cómo se vino a cumplir. Me llamó Federico Plata –quien está trabajando en la parte operativa del elenco patrio- y claro, acepté, cómo no iba a aceptar. Esta puede ser una vitrina para que alguna divisa de Grandes Ligas me abra las puertas de nuevo”.
Moreno es uno de los cinco taponeros ajenos a MLB y sus filiales que el comité organizador de la Vinotinto reclutó a última hora en vista de que los apagafuegos de mayor rango no aceptaron entrarle a la candela del Clásico. Iván Blanco, Víctor Zambrano y los zurdos Jean Carlos Granados y Carlos Vásquez son los otros desclasados cuya inclusión ha generado dudas entre analistas y fanáticos, pues se tiene la percepción de que se hallan por debajo del grado de exigencia de la contienda. El mánager Luis Sojo, en cambio, piensa que su presencia puede darle ventajas al nueve nacional. “Acuérdate de que en esta oportunidad los pitchers que no están bajo el control de Major League no tendrán restricciones de ningún tipo en su trabajo, así que yo puedo usar a Blanco, a Orber, a Granado, a Víctor Moreno y a Víctor Zambrano (estos dos últimos sí estaban en la lista preliminar de 45 que elaboró el cuerpo técnico) con mucha mayor libertad y cada vez que los necesite”.
Iván Blanco es el barreminas monticular de Cardenales de Lara, pero está fuera del sistema del llamado beisbol organizado. El año pasado su destino profesional fue una liga independiente en Québec, la provincia francófona de Canadá. Estando en su casa, apoltronado, atendió una llamada de Sojo, su piloto en los pájaros rojos, a través de la cual se le invitó a filas. Blanco y que casi lloró al saber que lo habían seleccionado. “Es que estaba muy emocionado”, reseña el apagafuegos. “Aunque sí sabía que tenían problemas con los lanzadores no esperaba que me tomaran para hacer este equipo. Sí sabía que tenía los números, sí sabía que lo había hecho bien, pero como no tenía trabajo pensé que no me iban a tomar en cuenta. Fue una sensación muy grata”. Para Blanco, será la primera vez desde que jugaba en preinfantil que defienda los cromos de la patria. “Fueron unas competencias en Illinois (Estados Unidos) y Ecuador. Y lo otro era en la Serie del Caribe, a las que he ido dos veces: en Dominicana y en México”. (en ambas ocasiones como refuerzo de los Tigres de Aragua).
Blanco siente que todas esas estrellas que lo rodean no lo tratan distinto por el hecho de no llevar insignias de bigleaguer. “Tú mismo puedes sentir lo que significa estar con tantos grandeligas, rodeado de tantas personas buenas, amables, buena gente y caballos en la pelota”, expresa. “Uno está aquí tratando más que todo de aprender. Mi trabajo es el relevo, y aquí uno tiene a Francisco Rodríguez para verlo, estudiar cómo tira su recta, cómo tira su cambio, su slider. Se siente muy bien aprender de ellos”.
Granados sabe que en Venezuela se dice que el bullpen es flojo porque hay muchos jugadores marginados por el Vaticano de los diamantes. A sus paisanos que lo subestiman él les manda un mensaje: “Yo les pido que confíen en nosotros. Nosotros no somos grandeligas, pero tenemos un poquito de experiencia. Jugamos en Venezuela y allá la pelota es bastante caliente y dura, y hay muchas situaciones en las que tienes que enfrentarte a muchos bigleaguers, Grandeligas es la etiqueta que todos queremos tener, pero me he enfrentado a varios y he hecho mi trabajo. Por eso estoy aquí. Ojalá y todo nos salga bien para poner en alto el nombre de Venezuela y el nuestro”.
Los zurdos
Para el trabajo de zurdo situacional, ese que viene a dominar a los toleteros siniestros en la segunda parte del juego, la directiva de Venezuela pensó en grande: José Mijares, prospecto de los Mellizos de Minnesota y con algunos innings lanzados arriba; César Jiménez, quien suma tres ediciones en el vértice superior del beisbol; Renyel Pinto, ligamayorista a tiempo completo con los Marlins de Florida. Ante la imposibilidad de usarlos, se buscó a Víctor Gárate, escopetero izquierdo de ligas menores que igualmente declinó. En una búsqueda desesperada contactaron a dos tiradores poco conocidos incluso en la LVBP, los cuales se hallan al margen de Major League y sus haciendas: Carlos Vásquez y Jean Carlos Granados. Ellos, cuya experiencia no trasciende de AA, tendrán que venir a neutralizar a tipos como Justin Morneau y Joe Mauer, crema y nata de la gran carpa. Son humildes, no cobardes. Van al choque sin complejos. “Yo me quedé impactado cuando me llamaron porque no me lo esperaba”, dice Vásquez, ficha de Caribes de Anzoátegui y que no ha encontrado empleo en ninguna parte. “Yo estoy enfocado en esto y vengo a hacer el trabajo contra los zurdos para que me vean y me salga algo”, agrega. Granados tampoco se siente menos por el hecho de no formar parte del linaje de MLB (el año pasado laboró en México). Cuando lo llamaron a su casa, un día de ocio, dio un respingo de asombro y se mentalizó para no desentonar en el jet set de la pelota. “Me explicaron que Mijares no podía venir porque tenía un compromiso muy grande con Minesota”, destaca el pitcher zuliano. “Uno sabe lo que tiene que hacer”, subraya. “Como somos nada más dos zurdos los que estamos aquí vamos a trabajar bastante, debemos ver cuáles son los bateadores a los que tenemos que enfrentar para saber cómo será la secuencia de los pitcheos que haremos, En este negocio lo que hay que hacer es tirar strikes y yo pienso que todos somos iguales”. CVR
No tan sorpresas
Tal vez no tienen la jerarquía de una estrella, pero Víctor Moreno, Víctor Zambrano, Joel Hernández y Enrique González han logrado un status gracias al cual su escogencia para el Clásico, si bien hubiera sido difícil de imaginar al principio, no sea tan sorpresiva. Moreno y Zambrano estuvieron en el Clásico pasado, Hernández labora para los Filis de Filadelfia y González para los Cascabeles de Arizona. Moreno estaba convencido desde enero de que sería de la partida y acertó. Por eso no se operó una hernia umbilical que le molestó en la final. “A Joel yo lo llamo milagrito, porque siempre me responde en situaciones de emergencia. La primera vez fue con los Tigres de Aragua en 2004, lo tomé de refuerzo y fue conmigo a la Serie del Caribe”, cuenta Enrique Brito, gerente general de la selección
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