El criollo se merece un ascenso, pero, ¿qué tanto debemos esperar de él cuando suba?
CARACAS.- El gerente general de los Filis de Filadelfia, Rubén Amaro Jr., se describió como una persona poco paciente, a propósito de la pésima labor que ha realizado hasta ahora su quinto abridor, Chan Ho-Park (0-1, 6,67). Amaro mencionó a Carlos Carrasco como uno de los tres candidatos para abrir con el primer equipo, bien sea sustituyendo a Park o por la lesión de Cole Hammels. Mucho se ha hablado de su repertorio, pero, ¿estará listo el criollo para ser exitoso a nivel grandeliga?
Al lado hay una tabla con prospectos que han debutado entre 2008 y 2009. Todos ellos habían producido una gran expectativa, al traer excelentes números de las menores.
El pitcher promedio en las mayores tiene una relación de 6,6 K/9 y de 3,4 BB/9. Si a los siete prospectos les ha costado llegar a esas cifras, no habría razón para pensar que con el venezolano (ligeramente peor que ellos en las menores) sería distinto.
Eso sí, Carrasco ha mejorado en lo que va de temporada a 10,7 K/9 y 1,7 BB/9. No se dejen engañar ni por su récord (0-2) ni por su efectividad (4.50): el criollo está listo para comenzar a probarse arriba.
Si bien Carrasco es el mejor prospecto de Filadelfia, no está conceptuado como uno de élite: tiene dos pitcheos sobre el promedio (recta y cambio) y uno excepcional (cambio) que mezcla con buen control, pero no es un pitcher ponchador. Por estas características, Carrasco debe convertirse tarde o temprano en un sólido abridor en las mayores, en un “come innings” que esté en la mitad de una rotación, pero tampoco esperemos al próximo Johan Santana. cdc
PERSPECTIVA Fanalítica
La semana pasada veíamos como el promedio de toques de pelota por equipo era casi el doble en la LVBP (0.39 por partido) que en MLB (0.21). El abuso de este recurso ocurrió también en Las Grandes Ligas, donde se tardaron años para comprobar lo errada que estaba la “Vieja Escuela” y en darse cuenta de que el toque sólo era beneficioso en situaciones extremas.
Alan Schwarz, estadista, columnista de beisbol del New York Times, y autor del libro “El juego de los números: la fascinación eterna del beisbol por las estadísticas”, explica por qué se empeñaban tanto en tocar la pelota: “Los mánagers tienden a escoger la estrategia menos probable a ser criticada, en vez de escoger la más eficiente. La pena de quedar mal supera a la satisfacción por haber tomado la mejor decisión”. En EEUU, eso cambió.
Aquí, no es que los mánagers no saben que el toque no es la mejor estrategia, claro que lo saben, simplemente les falta carácter para actuar siguiendo el plan original. Importan más las críticas que indudablemente vendrán desde varios de sus jefes, muchos periodistas,y casi toda la tribuna, (99% tradicionalista), cuando no ordenen el toque en un sexto o séptimo inning con el empate en primera sin outs, y su equipo no anote esa carrera.
En el round robin de la LVBP en 2009, el promedio de toques por encuentro de cada club aumentó de 0,39 a la absurda cifra de 0,74. El argumento que se usa como excusa suele ser: “éste juego es de vida o muerte, no se puede perder”. La razón real es: “Yo no soy el que se va a poner a inventar, más cuando el juego lo está viendo todo el mundo”.
Al lado hay una tabla con prospectos que han debutado entre 2008 y 2009. Todos ellos habían producido una gran expectativa, al traer excelentes números de las menores.
El pitcher promedio en las mayores tiene una relación de 6,6 K/9 y de 3,4 BB/9. Si a los siete prospectos les ha costado llegar a esas cifras, no habría razón para pensar que con el venezolano (ligeramente peor que ellos en las menores) sería distinto.
Eso sí, Carrasco ha mejorado en lo que va de temporada a 10,7 K/9 y 1,7 BB/9. No se dejen engañar ni por su récord (0-2) ni por su efectividad (4.50): el criollo está listo para comenzar a probarse arriba.
Si bien Carrasco es el mejor prospecto de Filadelfia, no está conceptuado como uno de élite: tiene dos pitcheos sobre el promedio (recta y cambio) y uno excepcional (cambio) que mezcla con buen control, pero no es un pitcher ponchador. Por estas características, Carrasco debe convertirse tarde o temprano en un sólido abridor en las mayores, en un “come innings” que esté en la mitad de una rotación, pero tampoco esperemos al próximo Johan Santana. cdc
PERSPECTIVA Fanalítica
La semana pasada veíamos como el promedio de toques de pelota por equipo era casi el doble en la LVBP (0.39 por partido) que en MLB (0.21). El abuso de este recurso ocurrió también en Las Grandes Ligas, donde se tardaron años para comprobar lo errada que estaba la “Vieja Escuela” y en darse cuenta de que el toque sólo era beneficioso en situaciones extremas.
Alan Schwarz, estadista, columnista de beisbol del New York Times, y autor del libro “El juego de los números: la fascinación eterna del beisbol por las estadísticas”, explica por qué se empeñaban tanto en tocar la pelota: “Los mánagers tienden a escoger la estrategia menos probable a ser criticada, en vez de escoger la más eficiente. La pena de quedar mal supera a la satisfacción por haber tomado la mejor decisión”. En EEUU, eso cambió.
Aquí, no es que los mánagers no saben que el toque no es la mejor estrategia, claro que lo saben, simplemente les falta carácter para actuar siguiendo el plan original. Importan más las críticas que indudablemente vendrán desde varios de sus jefes, muchos periodistas,y casi toda la tribuna, (99% tradicionalista), cuando no ordenen el toque en un sexto o séptimo inning con el empate en primera sin outs, y su equipo no anote esa carrera.
En el round robin de la LVBP en 2009, el promedio de toques por encuentro de cada club aumentó de 0,39 a la absurda cifra de 0,74. El argumento que se usa como excusa suele ser: “éste juego es de vida o muerte, no se puede perder”. La razón real es: “Yo no soy el que se va a poner a inventar, más cuando el juego lo está viendo todo el mundo”.
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