Cuando Juan Rivera debutó en las Grandes Ligas con los Yanquis de Nueva York, contaba con 23 años de edad. Con los mulos no pudo producir números exuberantes, debido a que estaba dentro de un conjunto que contaba en los jardines con jugadores de la talla de Bernie Williams, Paul O'Neil, Chuck Knoblauch, Gerald Williams y Shane Spencer –hoy día, todos retirados-. Esa fue la última campaña en la que los neoyorquinos han disputado una Serie Mundial.
Con tres zafras en la urbe norteamericana y sólo 260 turnos en el plato, el destino de Rivera lo llevó a Montreal. El mirandino formó parte de último grupo de los Expos –ahora Nacionales de Washington-. En esa ocasión no la tenía fácil, pues cubría un puesto que aún era opacado por la sombra de Vladimir Guerrero, quien para ese torneo fue vendido a los Angelinos. En ese año de pasantía por Canadá, participó en 134 partidos y dejó un promedio de .307, luego de conectar 120 imparables en 391 turnos. Ese resultado indicaba que el celofán se rompía y una nueva estrella estaba por nacer.
Las cosas de la vida. Para el 2005, el nacido en Guarenas pasó al mismo club donde ya tenía un año el "Conde Vlad". Detrás del dominicano, de Garret Anderson y Chone Figgins, el criollo se encargaría de los bosques. Es decir, era el cuarto jardinero de los serafines.
Hasta el año pasado, Rivera se mantuvo siempre como utility del outfield. De vez en cuando recibía el chance de ser titular. De esos cuatro calendarios, el mejor fue el del 2006, año en el que vio acción en 124 partidos, dejando un promedio de .310 –el más alto en su carrera, hasta los momentos-, con 23 jonrones.
Para el mes de diciembre del año pasado, recibió un contrato por tres zafras y 12.75 millones de dólares. Todo indicaba que ahora sí recibiría una oportunidad como titular en los prados. Pero la llegada de Bob Abreu a California, señalaba lo contrario. Más el nombre del "Comedulce", aparecían el de Guerrero, Torii Hunter y Gary Matthews Jr. como principales aspirantes de las últimas tres posiciones del róster angelino.
La ida de Garret Anderson –ahora con los Bravos-, el poco rendimiento de Matthews, más la lesión de Vladimir Guerrero a principio de campaña y su ubicación actual como bateador designado, permitieron que Rivera se ubicara como un guardabosque titular.
Sin duda alguna, luego de ocho campañas de espera en las mayores, más la recuperación de las lesiones sufridas en Venezuela, la paciencia de Rivera le regaló la oportunidad de ser abridor regular en el line up de Mike Scioscia.
Hasta este fin de semana, tenía un promedio de .315, con 70 imparables -10 cuadrangulares-, y 37 remolques. Como para pensar en grande desde ya.
0 comentarios:
Publicar un comentario